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Redes sociales y responsabilidad individual

Foto: María Gabriela Aguzzi / Grupo NM

A diario nos encontramos con muchas sorpresas en el mundo de las redes sociales. Bien sean noticias, mensajes personales o simplemente compartiendo situaciones que nos parecen “importante” que se conozcan.

En Venezuela, hace unas semanas, un joven tuvo la idea de escribir una noticia ficticia y publicarla en la red. Como él mismo confesó después, su intención era realizar un “experimento literario” con su crónica. El relato hacía referencia a un joven caraqueño estudiante de uno de los colegios privados más prestigiosos de esa ciudad, y cómo se hizo lugarteniente de uno de los delincuentes más buscados en Venezuela.

Él mismo se sorprendió por la rapidez en que su experimento era visto, y seguro compartido, a razón de más de 1.800 veces por hora en promedio, lo que nunca pensó podría ocurrir. Por supuesto que esto es “normal” en las redes. Es lo que podríamos llamar amarillismo digital, lo curioso fue que portales de “noticias” también lo compartieron con sus seguidores.

Hoy día son miles las páginas que usan el amarillismo para poder posicionarse y lograr aumentar la circulación por sus espacios y así generar potencial dividendo. El número 8, o 10, o 12 se ha convertido en símbolo para que nos inviten a conocer las 8, o 10, 0 12 cosas más extrañas que existen o, simplemente, nos invitan a conocer curiosidades de famosos, eventos y pare usted de contar.

Lo anterior no nos puede extrañar. Han existido tabloides sensacionalistas en cada uno de nuestros países como aquel en los Estados Unidos, National Enquirer, o la Crónica Policial en Venezuela y muchísimos otros. Asesinatos, sexo, drogas, chismes de famosos, extraterrestres, cualquier noticia es buena. Corta, ligera de lenguaje y, eso sí, con muchas imágenes. Hoy día, por supuesto, se han mudado al mundo del ciberespacio, cada día con nuevas páginas ofreciendo “informar”.

El riesgo que corremos hoy, a diferencia del mundo impreso, es que la mayoría de estos portales noticiosos no son dirigidos o coordinados por profesionales de la comunicación y no son regulados por legislación alguna, salvo aquellos que corresponden en los que a las leyes penales o civiles puedan tener cabida a la hora de un delito, mucho menos para los usuarios del ciberespacio o de las redes sociales. Recordemos los casos de suicidio ocurridos en Canadá producidos, según denuncias, por ciberbullying.

¿Adónde vamos?

La mayoría de los portales de noticias reconocidas, como NMNoticias, BBC, CNN, AP, Reuters, etc., tienen reglas para sus periodistas y editores al momento de usar las redes, bien sea con las cuentas profesionales o personales. Por otra parte, es común ver cómo ha crecido en el mundo corporativo las medidas que han tomado empresas cuando sus empleados cometen “excesos” en sus cuentas personales. A lo interno de sus empresas han creado límites del uso de la Internet en los servidores y redes corporativas.

A título personal queda en cada uno de nosotros ser responsables en lo que leemos, i.e. no compartir porque sea noticioso, gracioso o está en sintonía con lo que aspiro/pienso, sin antes confirmar la veracidad de la noticia o información que quiero compartir. Más que una oportunidad de hacer lo correcto, es un deber con uno mismo de hacer lo correcto.

Como muy bien lo expresó Mario Maraboto en su artículo “La responsabilidad en las redes sociales”, publicado en forbes.com.mx (12/08/2014):A fin de cuentas, sea por estrategia o por iniciativa personal, es mejor pensar antes de publicar en las redes sociales”.

@JosueIRamirez

Autor: Josué Ramírez

Ciudadano venezolano-canadiense que se mudó a Canadá en 2005. Vive en Calgary, Alberta. Egresado de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela, cuenta con estudios de postgrado en Gerencia Pública de la Universidad Metropolitana. Ha trabajado para el Consejo Nacional Electoral de Venezuela; como diplomático-representante alterno de Venezuela ante la Organización de los Estados Americanos; como director de Programas y Proyectos y presidente de la Corporación de Desarrollo Agrícola del Estado Miranda. Ha tenido una participación destacada en la organización política de la comunidad venezolana en Calgary y Canadá. Es director ejecutivo del Canada Venezuela Democracy Forum y miembro del directorio del circuito Calgary-Lougheed del partido provincial Wildrose en Alberta.

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