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Inflación, ¿consecuencia de la pandemia?

El fenómeno inflacionario que está cubriendo actualmente a casi todo el mundo, pareciera un daño colateral de la pandemia del Covid 19.

Como sabemos, durante todo el año 2020 las economías de todos los países cayeron enormemente, a consecuencia de la encerrona obligada que hubo de poner en práctica para salvar vidas, amenazadas por el coronavirus.

La aparición de la vacuna vino a mitigar el problema, y a generar las condiciones para la reapertura de los negocios. Las economías comenzaron a reaccionar poco a poco este año 2021; sin embargo, el parón obligado creo un vacío de productos, en especial materias primas e insumos, que están siendo insuficientes para las demandas causadas por la reactivación económica.

Hoy hay escasez de casi todo, e incluso de mano de obra en los países desarrollados.

Como hay mayor demanda y una oferta insuficiente, los precios suben, provocando la inflación. La inflación es pues la elevación de precios en un periodo determinado.

Canadá no se escapa a esta tendencia. Para octubre del 2021 la inflación acumulada del año fue de 4.7%. No es grave, sin embargo. Esa cifra está en el rango de lo que se llama inflación moderada, es decir que no alcanza los dos dígitos. Los países desarrollados toleran, y hasta propician, entre un 2 y un 3 por ciento de inflación.

En el cuadro del portal Expansión/Datosmacro.com, al cual los reseñamos, observamos que Líbano (144.1%), Angola (21.6%), Argentina (52.1%), Georgia (12.8%), Nigeria (16.6%) y Turquía (19.9%), son ejemplos de inflaciones galopantes. Y Venezuela, con una inflación del 1, 575.3 % en octubre 2021, y un acumulado del año declarado de 574.4%, es un ejemplo de un país en grave hiperinflación, que como sabemos es un tema más allá de las consecuencias de la pandemia por el Covid 19.

En el cuadro indicado aparecen también economías como las de Panamá, Jordania y Guinea Ecuatorial, con tasas negativas de inflación, es decir los precios caen. Los expertos dicen, que a veces esto es peor que la inflación.

La inflación, sobre todo la que se mantiene por mucho tiempo, provoca una perdida real del poder adquisitivo, que debería ser compensada por ajustes de los salarios. Sin embargo, esta es una medida muy delicada, porque puede a su vez provocar más inflación.

La inflación, puede incentivar a comprar hoy y no mañana, porque los precios habrán subido; por tanto, el ahorro se deja de lado. Pero, para quienes tienen deudas y estas permanecen fijas, sin ajustes, la inflación las reduce en su valor efectivo.

Autor: Víctor Hugo Ortiz

Economista de formación y periodista de vocación. Estudió en Chile, Perú y Venezuela. Trabajó en los periódicos La Gaceta y La Industria de Perú y colaboró para los diarios La Prensa de Perú y el diario El Nacional de Venezuela. Tiene una larga experiencia como empresario y administrador. Ha sido testigo y muchas veces actor de los grandes cambios políticos y sociales que han ocurrido en Latinoamérica. Vive en Montreal desde el año 2004 y es cofundador de NM.

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