in

La crisis en Ucrania: El papel de Canadá

Ucrania amenazada de invasión por parte de Rusia

El viernes pasado, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, anunció el otorgamiento al gobierno de Ucrania, de un préstamo por un total de 120 millones de dólares; a fin de ayudar a ese país a contrarrestar la “desestabilización agresiva” de Rusia en su territorio.

Esta respuesta de Canadá sobreviene luego de un viaje relámpago realizado por la ministra canadiense de Relaciones Exteriores, Mélanie Joly, a Ucrania, en donde se reunió con el primer ministro de ese país, Denys Shmyhal y la viceprimera ministra, Olga Stefanishyma.

Canadá, por otro lado, se ha mostrado discreta sobre otro pedido de Ucrania, mucho más apropiado en relación con las circunstancias que viven, como es el envío de armas y equipos militares a su territorio. Pedido que, según Justin Trudeau, se está estudiando; pero que por el momento sería contraproducente, ya que podría agravar más la situación.

Es importante señalar que, desde hace algún tiempo, Canadá tiene en el territorio ucraniano un contingente de 200 militares; ello, bajo el programa denominado Operación UNIFIER; un programa bastante amplio en sus aspiraciones, pero que en la práctica está concentrada en la formación de las tropas ucranianas. El programa UNIFIER, sin embargo, tiene, en principio, como fecha de expiración el mes de marzo de este año, 2022.

Como sabemos Canadá, históricamente, ha participado de manera efectiva en las dos guerras mundiales; y posteriormente ha estado presente en numerosas zonas de conflictos en el mundo. En principio bajo la égida de Gran Bretaña (primera guerra), y posteriormente siguiendo las iniciativas de los Estados Unidos.  

Sin embargo, y a pesar de lo dicho, la política internacional de Canadá tiene un neto flanco diplomático y un prestigioso criterio conciliador; asimismo, ha conservado una cierta neutralidad con respecto a muchos temas motivo de conflictos en el mundo.

De tal manera que, no es desdeñable el papel de Canadá en esta nueva amenaza de invasión de las tropas rusas hacia Ucrania.

Por el momento, occidente está tratando de manejar la tensión a través de los canales diplomáticos, acompañados de algunos gestos de fuerza y amenazas económicas. Pero hasta hoy los encuentros bilaterales entre Estados Unidos y Rusia no han dado fruto; posiblemente debido a las demandas rusas, que a todas luces son excesivas y difíciles de satisfacer.  

Particularmente hoy lunes, varios países europeos amanecieron más agitados, y han dado declaraciones de respaldo a Ucrania y la posibilidad de brindarles ayuda. A pesar de esto, ¿Europa estará dispuesta a ir hasta el final? Tiene un cierto cepo atado a sus pies, que es su dependencia casi total del gas ruso; especialmente para Alemania, que aún está consolidando un nuevo gobierno, tras la partida de Angela Merkel; e igualmente, apenas se está cimentado un nuevo liderazgo en la UE, el que ha recaído en la persona del presidente de Francia, Emmanuel Macron. Pero dentro de poco habrá elecciones en Francia, y no sabemos si Macron ganará.

Ante tal escenario, parece razonable encontrar un nuevo y creíble interlocutor, que pueda mediar en el conflicto. Canadá, puede ser un buen candidato. Alberga en su territorio una importante diáspora ucraniana, como también rusa; y podría ser un punto sensible por aprovechar.

No obstante, me temo que una solución diplomática no será posible sin otorgarle importantes concesiones a Rusia. Lamentablemente, Rusia parece tener la sartén por el mango; es el que golpea la mesa más fuerte, el que ha movido las fichas militares con un gran ímpetu y resonancia. Rusia tiene además aliados internos en Ucrania, lo cual contribuye a menoscabar la unidad interna en este país, en el caso de una verdadera invasión.

Nos preguntamos, finalmente, si en el caso de una invasión de facto, ¿Estados Unidos estará dispuesto a entrar en guerra, apoyando a Ucrania, cuando recién viene de salir de Afganistán? ¿Serán suficientes las sanciones con las cuales amenaza EE. UU. a Rusia?

Autor: Víctor Hugo Ortiz

Economista de formación y periodista de vocación. Estudió en Chile, Perú y Venezuela. Trabajó en los periódicos La Gaceta y La Industria de Perú y colaboró para los diarios La Prensa de Perú y el diario El Nacional de Venezuela. Tiene una larga experiencia como empresario y administrador. Ha sido testigo y muchas veces actor de los grandes cambios políticos y sociales que han ocurrido en Latinoamérica. Vive en Montreal desde el año 2004 y es cofundador de NM.

François Legault, líder político más popular de Quebec… malgré tout

Rumbo a la normalidad, pero con calma